Principios del yoga

... yamas y niyamas, la base del yoga

Cuando una persona empieza a practicar yoga, empieza por la parte física, las posturas y los pránáyámas, con la finalidad de buscar la paz, equilibrio, bienestar… Pero para llegar aquí debemos empezar por una buena base, la mía es trabajar desde los Yamas y Niyamas, los primeros pasos de Patanjali.

Cuando los conoces y los aplicas, todo empieza a tomar forma, todo tiene un sentido, un porqué. La práctica de las ásanas y pránáyámas se transforma y la meditación se percibe más intensamente. Reconozco que no es fácil, pero ahí empieza nuestro trabajo… la práctica.

Así que empecemos desde esa base, y veamos que son los Yamas y como llevarlos o integrarlos en nuestro día a día.

Los Yamas nos hablan de la relación que tenemos con los demás. Pero yo siempre digo que si esa relación no la cultivas contigo mismo ¿cómo podrás hacerlo hacia los demás?, si tú no te quieres ¿cómo pretendes que los demás te quieran?, parece obvio ¿verdad? Pero en el mundo en que vivimos pasamos por alto algunas de estas cosas, nos centramos en buscar la felicidad fuera, cuando el primer paso es buscarla en nosotros, en nuestro interior. Los Yamas nos dan esa visión de lo que hay que hacer hacia nosotros y desde ahí hacia los demás.

Empecemos por el primer yama, es Ahimsa, se traduce como “no violencia”. Evidentemente no vamos haciendo daño por ahí conscientemente, pero a veces lo hacemos inconscientemente, sobre todo cuando hablamos, cuando contestamos mal a aquellos que nos rodean, cuando chillamos… ¿te has parado a pensar que eso es un reflejo de como te hablas a ti misma? Cuantas veces te dices ¿hay que tonta soy? ¿no sirvo para nada?

Para hacer el cambio, empieza por descubrir cómo te hablas, cómo te atiendes… y verás como la relación con los demás se va transformando.

El segundo yama es Satya, se traduce como “veracidad” o lo que es lo mismo, no mentir. ¿Por qué mentimos? Quizás lo hacemos para no herir, creemos que la mentira nos protege, cuando en realidad nos crea una falsa seguridad. La mentira nos aleja de quienes somos, de nuestra esencia, pues dejamos de ser espontáneos para construir una “falsa realidad”. Te has preguntado alguna vez ¿cómo te mientes? Lo hacemos cuando nos refugiamos en la comida (sobre todo cuando estamos haciendo dieta y te dices… ¡¡por un día no pasa nada!!), o cuando nos hacemos promesas que luego no cumplimos, cuando aceptamos compromisos por no saber decir “no”.

Empieza el cambio siendo autentico contigo mismo, aceptando tus compromisos, cumpliendo tus promesas.

El tercer yama es Asteya, nos habla de “no robar”. No robar no sólo es tomar algo físico que no es tuyo, también podemos robar tiempo, atención. Cuantas veces estamos en nuestra práctica y deseamos que acabe rápido porque tenemos muchas cosas pendientes que hacer… nos robamos un tiempo, nuestro tiempo. A veces no atendemos a la conversación de un amigo, no estamos presentes, nuestra mente divaga por otros quehaceres… estamos robándole su momento de atención, igual esa persona también tiene otros asuntos que atender, pero esta con nosotros. Cuando no nos expresamos tal y como somos, nos estamos robando nuestra identidad. Como ves hay muchas formas de “robar”.

Empieza el cambio tomando lo que sea justo y necesario y aprende a agradecer.

El siguiente yama es Bramacharya y nos habla de la “moderación”, antiguamente se asociaba al celibato, a la abstinencia. Hoy en día, en nuestra sociedad, podemos asociarlo a tomar conciencia de nuestras posesiones y no codiciar. Vivimos en el exceso, en acaparar “por si acaso”. Esta acción nos rebela el sufrimiento que como sociedad vivimos ante la falta de escasez, sin darnos cuenta que podemos vivir desde la abundancia. La vida nos provee constantemente, quizás el problema es que no sabemos exactamente que significa “suficiente”. A veces nos pasa cuando vamos a comer a un self service o buffet, comemos y comemos como si no hubiera fin.

La falta de escasez esta vinculada con nuestros estados emocionales, de ahí que ese exceso venga dado por cubrir una emoción.

Observa todo lo que tienes a tu alrededor, ropa, complementos, enseres… y date cuenta de la autentica abundancia que te rodea. La próxima vez que tengas que comprar algo, párate a pensar… ¿realmente lo necesito?

El ultimo yama es Aparigraha, nos habla de “no ser posesivos”. Aparigraha nos habla del desapego, de soltar, dejar ir. 

Dejar ir nos incomoda, pues nos hace sentir débiles, vulnerables, tenemos miedo a lo desconocido y por ello nos aferramos con fuerza, sin ver que cuando hacemos esto, nos estamos cortando las alas, no crecemos, nos quedamos ahí estancados y claro está luego viene las lamentaciones… Debemos vivir con poco equipaje, debemos saber cuándo soltar y vivir disfrutando, en lugar de aferrarnos o querer controlar el futuro.

En tu día a día ¿a qué te aferras, a qué te apegas? Puedes trabajar este yama a través de la generosidad.

Como ves los yamas nos ayudan a conectar con nosotros, a encontrarnos y a dirigirnos por el camino hacia nuestra meta. Como he dicho, no es fácil, pero con la práctica lo podemos conseguir.

los yamas nos hablan de la relación que tenemos con los demás, desde la relación que tenemos con nosotros mismos

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