Primeras acciones, Primeros pasos

Primeros Pasos

si quieres crear nuevas oportunidades en tu vida, tienes que hacerles sitio

Esto es algo que cualquier consultor de feng shui te dirá, está claro ¿verdad?, nada puede entra en un lugar abarrotado.

Imagínate un cajón lleno hasta arriba, de esos que cuesta cerrar. Ahora imagínate que quieres colocar algo allí ¿imposible verdad?, la única solución que tienes, es quitar algo para poder colocar el nuevo objeto. Pues bien, este ejercicio lo llamamos el “vacío” y es el primer paso que hacemos antes de hacer feng shui, es el paso más importante y el que cuesta más.

Cada objeto que guardamos, que acumulamos, tiene un recuerdo, un porqué y con él un apego. Nos identificamos con el objeto o con el momento y ahí surge el apego, ese sentimiento de “pena” que nos impide deshacernos de él. Pero lo peor, es que en muchas ocasiones ese apego es temporal, pasajero, pues el objeto en cuestión, puede quedarse guardado en el fondo del cajón, sin ser visto, sin que le prestemos atención, solo nos acordamos de él cuando al rebuscar en el cajón lo vemos. De ahí que la dura tarea de “vaciar”, dependa del apego que tengamos hacia los objetos que habitan en nuestro hogar.

Quizás te preguntes… ¿pero que tiene que ver esto con el feng shui?, recordemos que el feng shui es el movimiento de la energía en nuestros hogares y entornos, si la energía no fluye o se estanca, como puede ser ese cajón, las oportunidades no vendrán a nuestra vida, estaremos perdiendo el tren de la prosperidad.

¿Cómo pasar a la acción? Todo dependerá de ti y del apego hacia esos objetos. Yo te aconsejo que lo haga paso a paso. Empieza abriendo cualquier cajón, puede ser el del recibidor, baño, cocina… vuelca todo lo que hay en él y observa. No haga nada más, solo observa. Pasado unos minutos, toma un objeto y determina que vas a hacer con él. Tienes tres posibilidades:

1º TIRAR, si el objeto está roto, estropeado o no funciona, tíralo.

2º DONAR, si crees que aún puede ser útil a alguien, dónalo, regálalo.

3º GUARDAR, si lo usas, guárdalo.

4º “POR SI…”, si estás apegado a ese objeto y aún no estás preparado para soltarlo, mételo en una caja que etiquetaras “por si…”. Si en 1 año, no te has acordado de él, no lo has usado… date permiso para dejarlo ir.

Con los objetos que te quedes, observa si ese es el mejor lugar donde ubicarlos, en caso contrario, llévalos a su sitio. Recuerda, todo tiene un lugar.

Importante ¡implica a toda la familia! ¿por qué te digo esto? Tus hijos, tu pareja, aquellas personas que vivan contigo, tienen sus propios apegos hacia los objetos. Tú no eres quién para deshacerte de ellos, imagina como te sentirías si alguien tirara algo tuyo sin decirte nada… pues así es como se sentirán ellos, deja que ellos tomen sus decisiones, de lo contrario generaras una energía que proporcionara la discusión, enfado… y eso ¡no es lo que queremos!

Recuerda, no se trata de deshacernos de todo, pues hay objetos que tiene un recuerdo especial, para ellos, busca un buen lugar donde ubicarlos, que esté siempre a la vista o al alcance de tu mano y dedícales un momento cada cierto tiempo.

 

¡Manos a la obra!

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