Respiración, Pránáyáma, Respiracion yoga

tu respiración marca tu estado

La respiración para mí es una de las herramientas más poderosas que tenemos dentro de la práctica del yoga. Nos permite cambiar nuestro estado mental y nos ayuda a soltar las tensiones físicas y emocionales.

En nuestro día a día la respiración se produce de forma automática al igual que el resto de las acciones de nuestro cuerpo, de esto se encarga nuestro sistema nervioso simpático. Ahora bien, cuando hacemos Pránáyáma, activamos el sistema nervioso parasimpático, que es el responsable de devolver al cuerpo el estado de calma y equilibrio. Es como la llave mágica que nos lleva a un estado a otro.

Dentro de la práctica del yoga, podemos encontrar diferentes respiraciones o Pránáyámas pero ¿qué significa Pránáyáma?

Pránáyáma es una palabra en sánscrito que nos habla del control de la energía o fuerza vital. Práná significa aliento, energía o fuerza vital y áyáma, modulación, dominio, control. Por eso cuando practicamos esta técnica lo que hacemos es coger nosotros el control del aire (práná) activando así el sistema nervioso parasimpático y ¿cómo se hace esto? mediante la concentración de la mente. Si nuestra mente no está concentrada/conectada con nuestra respiración, no activaremos el sistema parasimpático.

Veamos algunas de las respiraciones más utilizadas dentro de una práctica de yoga.

  • Empezaremos por la respiración básica o respiración abdominal: es la respiración indicada para las personas que empiezan. Llevamos el aire a la parte baja del abdomen al inhalar y al exhalar vaciamos. Esta respiración ayuda relajar los órganos internos y a mover el diafragma para que pueda ayudar al movimiento de nuestro corazón y es la que aporta más práná a nuestro cuerpo. Es la respiración que hacen los bebés al nacer. Cuando se tiene práctica sobre esta respiración se puede pasar a la respiración costal.
  • Respiración costal: con la inspiración llevamos el aire hacia la zona costal sintiendo como las costillas se expanden y al exhalar como se contrae. Requiere de un mayor esfuerzo, pero su aporte de práná es inferior a la respiración abdominal.
  • Respiración clavicular o torácica: en este caso, llevamos el aire a la parte superior del pecho. Es la respiración que menos práná nos aporta al cuerpo y en situaciones normales o dentro de la práctica del yoga requiere de mucho esfuerzo realizarla. En cambio, cuando lloramos, estamos angustiados o con exceso de estrés, esta respiración sale por si sola.
  • Respiración completa: es la combinación de las tres respiraciones anteriores (abdominal, costal y torácica). Cuando la practicamos podemos sentir al inspirar como crece nuestra capacidad pulmonar y al exhalar nos ayuda a vaciar completamente nuestros pulmones. Es la que más nos nutre de práná. Una vez se tiene el dominio de esta respiración, podemos incluir ritmos, retenciones… que nos ayudaran a la expansión de nuestra capacidad pulmonar.

Estas son las respiración por las que hay que empezar en una práctica de yoga, son las más usadas y son la llave para cambiar nuestro estado mental y aportan equilibrio. Pero en una clase de yoga también podemos trabajar otras respiraciónes. Aquí te nombro las más populares y las que seguramente habrás practicado conmigo en mis clases.

  • Ujjayi: respiración relajante u oceánica
  • Anuloma-Viloma: respiración alterna o equilibrante
  • Kapalabhati: respiración de fuego o energética o purificadora

Como ves hay muchas técnicas de Pránáyáma, pero ninguna será efectiva si tu enfoque no está en ellas. Empieza por la más básica, por la abdominal y desde ahí ves avanzando, no tengas prisa…


Om Shanti _/\_

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