En nuestro cuerpo circulan de forma constante dos tipos de energía que se complementan entre sí: la energía solar y la energía lunar.
La energía solar está asociada a la activación, la claridad mental, la fuerza vital y la acción. Es una energía más dinámica, expansiva y estimulante.
En el cuerpo, esta energía se manifiesta principalmente a través del lado derecho.
La energía lunar, en cambio, está relacionada con la calma, la receptividad, la intuición y el descanso profundo. Es una energía más suave, nutritiva y reparadora.
En el cuerpo, se expresa sobre todo a través del lado izquierdo.
Estas dos energías no son opuestas, sino complementarias. Cuando una predomina en exceso, podemos sentirnos alteradas, cansadas, dispersas o desconectadas. El bienestar aparece cuando ambas encuentran su equilibrio.
Más adelante iremos explorando cómo integrar este equilibrio en la práctica, de una forma accesible y respetuosa con el cuerpo.
Por ahora, recuerda: La respiración consciente es una de las herramientas más sencillas y profundas que nos ofrece el yoga para armonizar estas polaridades internas. A través de ella, no solo regulamos el cuerpo físico y el sistema nervioso, sino también el flujo de energía que nos habita.
Respirar con atención es una forma de escucharnos, de volver al centro y de crear espacio para que el equilibrio ocurra de manera natural.

