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Pránáyáma

La respiración o pránáyáma es una de las técnicas más poderosas que tenemos para conectar con nosotros, para bajar el ruido mental, para aliviar el estrés, la ansiedad, o para salir de una situación de miedo…

Por eso en clase siempre os recuerdo que toméis unos instantes en vuestro día a día para deteneros y respirar conscientemente.

 

El significado del término sánscrito pránáyáma es: control de la respiraciónPráná- significa “aire, fuerza vital, vida, energía” y -iáma “control”.

Pránáyáma es lo primero que hacemos al nacer y lo último que hacemos antes de morir.

La respiración (inhalación y exhalación) debe realizarse siempre por la nariz y no por la boca, ya que ésta (boca) forma parte de nuestro aparato digestivo. 

La función de nuestra nariz es preparar o acondicionar el aire antes de que llegue a los pulmones. En ella hay unos pequeños pelillos que filtran el polvo y resto de materia sólida que está en suspensión y la mucosa, mantiene la humedad necesaria para una correcta asimilación del aire. Al soltar el aire por la nariz, lo que hacemos es limpiar y devolver las condiciones necesarias para que la siguiente inspiración se realice correctamente.

Si inspirásemos por la boca, la temperatura y la suciedad ambiental congestionarían nuestros pulmones y además dañarían nuestra garganta.

Pero respirar va mucho más allá. Con la respiración también ayudamos a mover la sangre, debido a las diferencias de presión que se genera en el funcionamiento de nuestros pulmones, ayuda al movimiento de nuestro corazón…

Si avancemos un poquito más, te diré que el cuerpo realiza dos tipos de respiración: la externa y la interna.

La externa es la que se da en los pulmones. La interna es la que se da encada una de las células de nuestro cuerpo. De ahí que la respiración mantengan sanas nuestras células y rejuvenece el organismo.

Con la respiración también eliminamos toxinas, oxigenamos el cuerpo y activa nuestra energía vital o shakti. 

La falta de una buena respiración es el parte del origen de las alteraciones nerviosas. Cuanto más rápido respiras, menos aire entra en los pulmones y esta aceleración pone a nuestro sistema neurovegetativo en su rama simpática, y con ello nuestros músculos se bloquean, se bloquea el diafragma, ponemos tensión en la mandíbula, entrecejo, la boca se seca, los ojos se dilatan… y tu sistema digestivo se bloquea. Si mantenemos esta situación prolongadamente, podemos alterar nuestro sistema nervioso, y encontraremos problemas de ansiedad, insomnio, pero también pensamientos negativos, ira, miedo, celos, rabia, tristeza… en definitiva, estaremos enfadados con el mundo y siempre a la defensiva.

Por eso en clase empezamos por la respiración, para acondicionar nuestro cuerpo, mente y para activar nuestro sistema neurovegetativo pero en su rama parasimpática, que es la que nos ayuda a relajar nuestros músculos, corrige el funcionamiento de nuestro sistema digestivo y el correcto movimiento del corazón y el metabolismo celular. Este proceso nos lleva a un agradable estado de bienestar y prepara a nuestro cuerpo para el descanso, un descanso reparador.

Ahora ya sabes un poquito más sobre la respiración y su importancia. Hay muchas técnicas (Ujjayi, Kapalabhati, Anuloma-Viloma, Completa, Cuadrada, Abdominal…) pero ninguna es efectiva si no llevas tu consciencia hacia lo que estas haciendo, por eso en clase empezamos siempre por esa observación y desde ahí avanzamos.

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